Caen los BOLICHICOS
Caracas.- Desde joven, Francisco Convit Guruceaga era “mal portado”, como recuerda una de sus amigas de adolescencia. Educado en el Colegio Jefferson – de los mejores de Caracas-, algunos lo apodaban El Buitre, por su temperamento cercano al bullyng, y era asiduo de Le Club donde socializaba con las niñas del Colegio Merici, sus pares en dinero y apellidos de alcurnia. Buenmozo, alto, de buen porte, una de sus amigas de bonches nocturnos recuerda que en las fiestas donde era asiduo “Francisco bailaba con los puños apretados mientras rumbeaba”, una señal para los conocedores del asunto de que presuntamente el joven Convit podría estar consumiendo algún tipo de drogas y ese vicio le generaba su “actitud de malote…eso es típico: cerrar los puños para descargar la sobredosis de energía”, lo describe su amiga de aquellos años. Muchos tiempo después – 2016 para más señas-, la chica se lo encontró en el Country Club y cuando ella le pregunto “¿Y tu en qué andas?, Francisco Convit le re...
