Cómo me afectó la hiperinflación
SHANGHÁI, China — Cuando tenía 10 años, en la década de los ochenta en Brasil, mi trabajo consistía en correr por los pasillos del supermercado para rebasar a unos adultos que, armados con máquinas etiquetadoras tan grandes que daban risa, deambulaban por todo el lugar dedicados a subir los precios a lo largo del día. Como era bueno para las matemáticas, mi mamá me daba el dinero que podíamos gastar en las compras de la despensa cada mes y yo corría por todo el supermercado para llenar el carrito. Como no tenía que detenerme a teclear los precios en una calculadora, ahorraba tiempo valioso para evadir a los etiquetadores. Este ciclo se repetía el día 5 de todos los meses, la fecha en la que la mayoría de los brasileños que tenían un trabajo fijo recibían su sueldo mensual. Los empleados públicos gozaban de más privilegios y recibían pagos quincenales, así que los envidiábamos porque podían comprar cuando los supermercados no estaban abarrotados de familias ansiosas. Quizás por ello n...
