La virtud y honor
Es muy probable que para buena parte de quienes conforman las jóvenes generaciones –e incluso para algunas de las ya no tan jóvenes–, las estrofas del Himno Nacional de Venezuela no tengan la mayor importancia, más allá del hecho mismo de haber sido trilladas, una y otra vez, en el molino de los protocolos institucionales, a pesar de que el proselitismo político le haya sacado provecho a una que otra de sus oraciones más significativas. Eso sí: descontextualizándolas y mutilándolas convenientemente, como suele suceder con los banderines usados y deshechos por el ciego y vacío recurso ideológico propio de los intereses de cierta militancia partidista. Y quizá –con la única excepción de España, cuyo himno carece de letra– en todas partes del mundo suceda más o menos lo mismo: todo buen ciudadano hincha su pecho, canta el himno y cumple con los rigores de la formalidad del caso. Pero pocos son los que se preguntan por su contenido, por su origen, por lo que quiere de...
